Las pymes en un mundo conectado


Cuando pensamos en globalización nos vienen a la mente imágenes de grandes corporaciones, con sus ejecutivos de traje realizando juntas virtuales con pantallas en lugar de personas reales. O bien, grandes navíos cargados con contenedores llevando mercancía de un país a otro. Es decir, normalmente pensamos en imágenes distantes a la realidad de las pequeñas y medianas empresas (pymes).

Pero la globalización también está en pymes que realizan negocios con otros países, otras culturas, otras geografías.Según estudios estadísticos de la Secretaria de Economía (SE), los negocios de este tipo en México emplean al 78% de la población económicamente activa y aportan 68% del PIB del país. Asimismo, pocos de ellos se encuentran insertadas en el concepto de firmas globalizadas; es decir, un número reducido de las pymes voltean a entrar en otros mercados.

El gran reto está en conocer esos posibles campos de oportunidad comercial para armar estrategias consistentes y realistas, con el objetivo de entregar excelentes productos y servicios, para atraer más clientes. Algo que puede ejemplificar la baja cantidad de empresas que exportan es el hecho de que más del 80% de la exportación mexicana estar direccionada a Estados Unidos, lo que puede limitar un poco la visión de los nuevos mercados.

Para sobrevivir, una pyme debe observar la plaza en donde se ubica; estar al pendiente de lo que sucede en otros países y con grandes compañías, principalmente con las que tiene alguna relación comercial. Saber identificar cuáles de esos acontecimientos pueden afectar su vida empresarial.

Los negocios tienen que cambiar y asimilar los nuevos desafíos que la globalización impone. Las pymes deben ser ágiles y tener la capacidad de cambiar, reinventarse, transformar el modelo que se entrega. Además, deben modificar sus estrategias locales y verlas de forma más amplia, a través de una perspectiva global.

No es fácil identificar qué perjuicios puede traer una recesión en Estados Unidos, un cambio de política comercial en China o un bloqueo a importaciones determinado por la presidenta de Argentina. Pero informarse tiene que ser una actividad constante del emprendedor para que así, paulatinamente, la visión del negocio dentro del mercado global sea más palpable, más sencilla.

Al no contar con esa visión estratégica seguramente hará que la firma no crezca, no participe de ese nuevo mundo. En casos más extremos, puede hacer que la empresa desaparezca, tragada por otras (grandes o no) que supieron aprovechar el momento y tomaron parte o la totalidad del mercado de esa empresa que no supo asimilar la globalización.

Para evitarlo, lo primero es definir una estrategia de qué mercado se quiere buscar. Ser una empresa globalizada no es implementar lo que normalmente pensamos del tema sino definir muy bien a quien se quiere dirigir y hacerlo de forma eficiente, con calidad, agregando valor al cliente. Una analogía que hacemos en TOTVS para tratar nuestra fase de transformarnos en una referencia global es ser el “Barcelona Futbol Club” de las compañías de software. El equipo no compite en todos los torneos del mundo, pero en los que lo hace es referencia.

El éxito está en ser diferente de los otros negocios. Eso no significa luchar contra la estandarización que fue la palanca del crecimiento y mejora de calidad para muchas firmas en los últimos años. Es importante saber hablar el idioma del usuario, lo que conseguimos a través de la segmentación.

Una empresa globalizada debe estar presente en los medios. La forma más rápida hoy es estar presente en la Internet. Es fundamental tener un portal completo, que presente de forma profesional a nuestra empresa, sus productos, servicios y características. Eventualmente, ya integrado con algún software de e-Commerce. También para garantizar presencia en el mundo digital es importante pensar en crear perfiles en una o más redes sociales de grande uso, como Twitter o Facebook.

Podemos concluir que una compañía globalizada hoy en día es una empresa con visión estratégica, que tiene la capacidad de hacer negocios y establecer relaciones a lo largo y ancho del mundo, sin importar culturas o idiomas, utiliza de manera eficiente y completa las tecnologías disponibles (tanto de software para administración, como comunicaciones y presencia en el mundo virtual), valora la calidad del capital humano y lo gestiona de forma eficiente y completa. Y aún más, trabaja mucho para seguir presente y creciendo frente a los constantes cambios en el mundo.

Fuente: www.elempresario.mx

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